Las Guerras del Petróleo,

Segunda Parte

Prof. Roberto Román L.

Universidad de Chile


Hace más de 24 meses escribí un artículo sobre “Las Guerras del Petróleo”.  En aquel entonces la invasión de Irak llevaba más de dos años y el precio del barril de petróleo sobrepasaba los US$46.

Como siempre, los agoreros decían que el petróleo bajaría de precio y que luego estaría por debajo de los US$35 por barril. Como siempre, los agoreros se han equivocado. Después de alcanzar más de US$75 dólares el barril, los precios comenzaron a bajar hasta unos 65 dólares. Pero luego, en forma silenciosa y sostenida, el crudo nuevamente comenzó a escalar sus precios.

Hoy ya supera los US$80 y en los últimos 24 meses, la tendencia ha sido errática, pero siempre hacia el alza.

¿Qué está ocurriendo? ¿Se está preparando detrás de bambalinas una segunda fase del “las Guerras del Petróleo” y esto lo reflejan los mercados?

  1. Irak, el 2007

En efecto, la situación en Irak se ha transformado en un verdadero pantano para Estados Unidos. Más de un millón de Irakíes han tenido que abandonar su país, unos dos a tres millones han sido desplazados en su interior, los muertos Irakíes no se cuentan, pero están entre los 650.000 y más de un millón de personas masacradas. En Baghdad hay solo una a dos horas al día de energía eléctrica pública, casi no hay agua potable y la situación sanitaria es espantosa.

Por otro lado, las fuerzas invasoras (en más de un 95% norteamericanas) están forzadas a quedarse en sus bases. A pesar de ello han muerto ya más de 3800 norteamericanos y hay al menos diez veces esa cantidad en heridos graves.

  1. Helicóptero de “Blackwater”, el ejército privado, sobrevolando Irak

George W. Bush sin embargo parece tener cero capacidad de analizar y aprender. Ahora está amenazando a Irán (que tiene tres veces la población de Irak). Fuera de ello la situación en Afghanistán se está tornando cada día más crítica e inestable.

Pero estos no son los únicos síntomas de una situación inestable. En Estados Unidos comenzó el colapso del mercado inmobiliario, el mismo afectó a todas las bolsas del planeta. El dólar sigue desvalorizándose. Hoy está a casi 1,40 dólares por euro.

Los síntomas son los de un imperio en decadencia. Ocurrió con los Ingleses a inicios del Siglo XX, con los Españoles en el Siglo XVIII y con los Romanos cuando cayó la República.

Pero el reordenar el naipe a escala planetaria no va a ser una tarea sencilla. Por un lado están las economías emergentes de China e India, la consolidación de la Unión Europea y el rol que economías como las de Latinoamérica deben cumplir en este complejo panorama. Por otra parte está la necesidad de enfrentar de manera seria y sistemática la amenaza del calentamiento global. Y, finalmente, está el peligro de lo que G.W. Bush puede hacer en los últimos 14 meses de su mandato.

Si, como todo parece indicar, él ordena ataques contra Irán, es seguro que el petróleo superará la barrera de los 100 dólares por barril. Pero además inaugurará una situación de inestabilidad a económica a nivel planetario, que es realmente de temer.

Está claro, para cualquiera que analiza friamente las cifras de desarrollo de la última mitad del Siglo XX, que el “modelo” económico que allí se impulsó, basado en el consumo descontrolado de materias primas y recursos naturales, lo que no es sustentable. Ha originado gran riqueza en unos pocos y mayores niveles de pobreza en la gran mayoría. Es obvio que el objetivo de una economía es lograr un mayor bienestar de todos sus ciudadanos. Sin embargo el modelo del crecimiento sin objetivos solo ha llevado a un mayor consumismo, menor sensación de bienestar para la mayoría y la clara marginación de muchas minorías.

Finalmente el objetivo debe ser tener algo tan sencillo como una buena calidad de vida. Y esto significa una vivienda decente, acceso a la salud, educación y cultura, un entorno amigable y habitable y la oportunidad de desarrollar un trabajo satisfactorio y significativo.

Es obvio que el lograr esto debe basarse en modelos de desarrollo local, pero profundamente interconectados a nivel global. Uno de los grandes avances del Siglo XX ha sido la revolución en las telecomunicaciones, las que nos permiten estar “conectados”, de manera literal, con el mundo. En los modelos de desarrollo antiguos, cuando había cambio a nivel local, no se reflejaba en lo que ocurría a nivel global. Hoy existe esa posiblidad, lo cual abre una enorme perspectiva de oportunidades de trabajo y desarrollo.

Al final de cuentas, nuestras mayores fortalezas están en lo que nos hace diferentes del resto del planeta, aquello que nos hace únicos. Además debemos ir, de manera clara y progresiva, ir reduciendo nuestra dependencia en los combustibles fósiles, en particular el petróleo.

Así que tenemos una tarea compleja por delante: ir levantando una nueva economía, cambiar la base energética de nuestro desarrollo y mirar hacia el mundo, pero con una mirada local.

En mi anterior artículo sobre “las Guerras del Petróleo” detallé como se podía cambiar esta dependencia. Básicamente reciclando, reduciendo excesos de consumo y aprovechando las fuentes renovables. Hoy esto lo tiene claro la Unión Europea y también China. Saben que les será indispensable ir aumentando la participación de renovables en su matriz energética. De hecho China es hoy el mayor productor de colectores solares en el mundo, gran parte para su mercado interno. Por supuesto también seguirán usando carbón y petróleo, pero en proporciones cada vez menores.

La situación es, en general, compleja, pero hay una terrible mosca (o moscardón) en la sopa: si a G.W. Bush se le ocurre atacar a Irán (que tiene las segundas reservas de petróleo del planeta), una situación compleja se tornará, sin lugar a dudas en algo explosivo…

  1. Guerra y destrucción por el petróleo

Nota final: este artículo fue escrito en Septiembre de 2007. Ya a fines de 2007, el petróleo está claramente llegando a los US$100/barril y los síntomas de que estamos cerca del peak de producción mundial de petróleo son cada día más evidentes.